Ser un diseñador responsable

Escrito el 13 Enero, 2010 por Cristián Rebolledo

Imagen: Rob Brucker


Los clientes mueven la maquinaria de cualquier empresa y representan el %99.99 de los ingresos de cualquier diseñador. Si… TODOS para quienes trabajamos o recibimos algo a cambio son nuestros clientes. Salvo que tengamos alguna herencia millonaria esperando nuestro rescate debemos trabajar y hacerlo de manera impecable da muchos mejores resultados que tan solo “hacer el trabajo”.


Para cualquier diseñador (en realidad para cualquiera), un nuevo cliente representa una enorme oportunidad de poder darse a conocer. El boca en boca nos puede ayudar a conseguir más clientes y esos clientes otros más… y así. Esto significa que ¿a un nuevo cliente hay que ponerlo en un altar y hacer todo lo que nos pide? No.


Por lo general, el cliente no sabe qué quiere ni cómo. Sólo sabe que tiene que hacer el proyecto porque tiene que generar más ingresos, tiene que dar a conocer su negocio, etc. Es por esto que acuden a nosotros (los diseñadores), los expertos asesores que cumpliremos las metas que se trazó y quedaremos como reyes, ya que seremos parte de la cadena que hace girar su negocio (y eventualmente conseguiremos más trabajo).


Pero qué pasa cuando hacemos caso a todo lo que el cliente pide sin cuestionar(se) si lo que se hace está dentro de algún estándar, si es lo que hay que hacer, o simplemente le servirá al cliente y su negocio. Hemos sido testigos de cómo muchos de nuestros colegas hacen la vista gorda a problemas de este tipo y utilizan la vía más fácil, dejando contento al cliente, pero sin hacerse cargo del embrollo en que lo dejamos. Un ejemplo: recientemente, hemos estado trabajando en un informe en que nuestra labor es determinar las posibles mejoras que se le pudieran hacer a un sitio web. A medida que veíamos más y más el sitio más fallas encontrábamos. Si… todos pecamos (pobre de nuestras almas), y hemos pasado por alto algunos detalles, pero esta vez es grotesco.


Es por esto que nos cuestionamos si el proveedor realmente ayudó al cliente o lo(nos) perjudicó. Esto, porque finalmente tendrá que volver a pagar por un servicio que ya le entregaron, pero mal hecho.


Como mencioné, la idea no es tirar la piedra y esconder la mano, pero en la medida que ganamos experiencia y mayores conocimientos, hemos aprendido a detectar cuándo debemos asesorar a nuestros clientes, teniendo en cuenta que no siempre tienen la razón, y que sólo por no saber (desconocimiento), nos dicen qué hacer.


¿Les ha pasado algo similar?, ¿debiéramos cuestionar a los clientes en todo momento? Los invitamos a comentar y abrir un debate sobre el tema.

 

Tags: , , ,

Deje su comentario

 

 

 

 

 

Al enviar su comentario, otorga a UvaDesign la licencia para reproducir sus palabras, su nombre y/o sitio web. Cualquier contenido o comentario inapropiado, fuera de un ambiente de respeto será editado o removido sin previo aviso.