
Cuando la World Wide Web (www) nació, con ella también comenzó lo que es una de nuestras áreas de trabajo: el diseño web. Desde sus comienzos precarios -y poco claros-, los diseñadores hemos tenido que ir adaptándonos a nuevas tecnologías y prácticas, lo que convierte nuestra labor, en una tarea no menor si de usabilidad y “estética” (aunque no me gusta mucho la palabra) se trata.
Varias de las grandes compañías que poseen sitios corporativos así lo han entendido. Y no por una cuestión de “moda” (no solamente, al menos). El usuario ha cambiado. El ser humano detrás del teclado ha evolucionado, ha entendido que el computador no es una pantalla de televisión más. Es una herramienta de trabajo, de entretención, comunicación y sobretodo de expresión personal.
Es por esto, que la labor del diseño se hace más importante cuando existen sitios que nos ayudan a expresarnos, a compartir y exponer nuestras vivencias y experiencias. Cómo mostrar la información, cómo ordenarla y convertirla en una interacción transparente, en que el humano que “juega”, lo haga de la mejor manera, sin obstáculos.
Muchas empresas han estado renovando sus sitios web, en función no sólo de las nuevas tecnologías, sino que también porque es bueno marchar junto al cambio de los “nuevos tiempos”.
Es una pena mirar cómo sitios de grandes empresas, o prometedores emprendedores, se pierden en diseños basados en las tendencias de finales de los ’90. O peor aún, cuando el diseñador nunca entendió que el mundo cambia y que los diseños “alternativos” o “artísticos” ya no van con los requerimientos del “usuario” actual. Como siempre, hay excepciones a la regla y se entiende que existan sitios completos en Flash, o que sean sólo para informar al consumidor/usuario, pero los tiempos en que llevamos la TV a la web, han pasado.
La práctica de consumir y producir al mismo tiempo se ha instalado, porque los seres humanos somos seres sociales. Nos gusta compartir, que comenten la última foto, el video de las vacaciones, etc.
Es necesario que en las grandes empresas, se instale la conversación del diseño. De cómo somos capaces los diseñadores de cambiar el mundo de los clientes y consumidores.
Hemos tenido clientes que nos piden un sitio web y finalmente terminan encantándose con la idea de tener un blog, en que las personas puedan palpar el éxito, las dificultades, las innovaciones y sobre todo mantener un contacto vivo y directo.
Esto también conlleva responsabilidades. Estar al tanto de lo que pasa en el “vecindario”. Estar atento a los cambios, a las nuevas maneras de hacer web y cómo llevar a cabo ideas nuevas y frescas a nuestros clientes.
Es en este sentido que muchas veces nos encontramos con “talentos perdidos”. Gente que tiene un gran sentido de la “estética”, pero que poco y nada sabe de códigos (no de códigos duros, sino de prácticas humanas), nuevos avances en el desarrollo web, etc.
Facebook, Netvibes, Twitter, Flickr, aplicaciones “on-line” (que no son para nada nuevas) son palabras irreconocibles por algunos colegas.
Cómo nos hacemos cargo de llevar el rediseño a nuestros clientes, pensando desde el nuevo humano tecnológico y no desde nuestras preocupaciones, es un punto de partida importante.
A pesar de que las nuevas redes han permitido tener conexiones más veloces, el nuevo “usuario” necesita la información de manera más rápida que antes. Los nuevos modelos de teléfonos-computadores nos han obligado a pensar en un nuevo segmento, en que la velocidad es clave.
Un “usuario” no espera más de 5 segundos por saber qué está visitando, no quiere quedarse en un sitio por mucho tiempo (Nielsen). Es la gracia de una web que día a día pone nuevos desafíos a los diseñadores, ya que nos obliga a pensar en cómo reducir los tiempos de carga, la gráfica, interacción y usabilidad.
El rediseño, debe ir de la mano, con un re-pensamiento de lo que queremos comunicar, no sólo un cambio estético, gráfico, vanal. Es re-idear cómo nos enfrentamos a este nuevo sitio, y cómo guíamos el camino de nuestros visitantes, no cómo los obligamos a ver largas presentaciones flash y aburridas músicas de fondo.
Para terminar, pienso en el rediseño como una nueva oportunidad para ganar la confianza del cliente, mostrándole que existe “alguien” que se preocupa por su imagen, que nos obliga a mantener los ojos y la mente despierta.
Tags: cambio, Diseño Web, rediseño, usuario, web 2.0
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